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SE TRATA DE UNA FIGURA CONTRACTUAL POCO UTILIZADA QUE OFRECE GRANDES POSIBILIDADES A INVERSORES Y EMPRESARIOS PARA DESARROLLAR PROYECTOS E INVERSIONES, EN ESTOS MOMENTOS DE DIFICULTAD DE ACCESO A LA FINANCIACIÓN TRADICIONAL


Mediante el contrato de asociación de cuentas en participación, las partes contratantes, cuenta partícipe y gestor, pueden convenir las condiciones en que el cuenta partícipe, con las aportaciones pactadas de capital, puede interesarse y ser parte, de los proyectos y negocios del gestor
El cuenta partícipe aporta capital en un determinado proyecto o negocio y el gestor, con o sin aportación de capital, se encargará de regentarlo bajo su titularidad, y sin la existencia de grandes obligaciones formales, pues el contrato no exige elevación a público ni su inscripción en el Registro Mercantil. Ambos, cuenta partícipe y gestor, se distribuirán los beneficios o pérdidas en las condiciones pactadas, si bien, las pérdidas del cuenta partícipe nunca llegarán más allá de lo aportado.

En estos momentos de crisis financiera y de dificultad de acceso a la financiación ajena, la asociación de cuentas en participación es una figura muy útil que en nuestro despacho venimos poniendo en funcionamiento con un notable éxito entre clientes e inversores, tanto públicos como privados, para acometer proyectos empresariales y negocios, que de otro modo tendrían grandes dificultades para conseguir financiación.

A efectos fiscales y contables debemos tener presente que su tratamiento es el de un préstamo.

Normativa aplicable: Artículos 239 a 243, ambos inclusive, del Código de Comercio.