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UN INSTRUMENTO MUY EFICAZ PARA GARANTIZAR LA SUPERVIVENCIA Y UNA ORDENADA TRANSMISIÓN DE LA EMPRESA A LAS GENERACIONES FUTURAS ES EL PROTOCOLO FAMILIAR.

La empresa familiar está sometida continuamente a retos y obstáculos a los que ya estamos habituados aquellos que nos dedicamos al asesoramiento empresarial. Pero no cabe duda alguna, que uno de esos retos, y quizás es el más importante de todos ellos, es el de la sucesión de la empresa a las generaciones futuras, y hacerlo, garantizando la transmisión de los valores de la empresa y garantizando la viabilidad del modelo de negocio y, con ello, la supervivencia. Estadísticamente, es la transmisión de la segunda a la tercera generación, la que, por multitud de razones, presenta una mayor mortalidad empresarial: Un 82% de las empresas no supera esta fase. Son datos escalofriantes, y ante los que se debe de actuar a tiempo en cualquier proyecto empresarial.
En nuestro despacho venimos utilizando el Protocolo Familiar, unido y en coordinación con otros instrumentos, tales como las Capitulaciones Matrimoniales, Testamentos, Consejo y Asambleas Familiares, como elementos de regulación de las relaciones familia – empresa, y como solución a la cuestión de la sucesión empresarial.

Definición.

A estos efectos, la Empresa Familiar la podemos definir como aquélla en que el control y poder de dirección sobre una empresa o grupo de empresas está en manos de una o varias familias, con la intención de transmitirla a las generaciones futuras.

El Protocolo Familiar. La solución planteada.

Con el Protocolo Familiar, en coordinación con otros instrumentos, como las Capitulaciones Matrimoniales, Testamentos, Consejo y Asambleas Familiares, pretendemos evitar que se trasladen a la vida de la empresa las tensiones familiares y, de paso, garantizar la supervivencia de la misma, así como planificar una ordenada sucesión a las generaciones futuras, y contemplar los procedimientos a seguir para el acceso de los familiares a la empresa y condiciones de su incorporación a la misma, retribución, derechos y deberes, así como la resolución de los conflictos que se generen entre empresa y familia.

Aspectos jurídicos.

El Protocolo Familiar es el pacto por el que los socios regulan las condiciones y modo de operar en las relaciones entre familia, empresa y propiedad, y se planifica la continuidad y sucesión, así como los procedimientos a seguir para la solución de los conflictos que puedan surgir.

Se trata, en todo caso, de un documento amplio y que se debe confeccionar a “medida” de cada empresa, teniendo en cuenta las peculiaridades de la empresa, de la familia, del sector, de la competencia, así como del grado de madurez de los intervinientes y/o miembros de la/s familias.

Es importante destacar que, jurídicamente, se trata de un documento contractual, y que, como tal, obliga a sus intervinientes, existiendo la posibilidad de incorporar dichos pactos a los estatutos sociales, e inscribirlos en el Registro Mercantil, cosa muy recomendable, sobre todo, si queremos conseguir que pueda resultar vinculante a terceras personas o a familiares no intervinientes o que no quieran suscribir los acuerdos adoptados.